
🐝 Nace la Red de Investigación en Apicultura y Meliponicultura
Ciencia y tradición unidas para defender a las abejas mexicanas
El pasado 26 de marzo de 2026, México dio un paso histórico para la conservación de sus polinizadores con la creación de la Red de Investigación en Apicultura y Meliponicultura, un esfuerzo nacional que une a instituciones, comunidades y saberes.
Las abejas nativas sin aguijón, conocidas como meliponinos, son polinizadores sociales esenciales de la Selva Maya y América. A diferencia de las abejas melíferas, no tienen aguijón funcional, lo que las hace seguras, y producen miel con propiedades medicinales y antioxidantes únicas, cultivada tradicionalmente por los mayas.

En un contexto donde las abejas enfrentan amenazas crecientes por el cambio climático, el uso de agroquímicos y la pérdida de biodiversidad, México ha respondido con una estrategia inédita.
El pasado 26 de marzo, fue presentada formalmente la Red de Investigación en Apicultura y Meliponicultura (RIAM), una iniciativa de alcance nacional orientada a fortalecer el desarrollo científico y tecnológico en torno a la producción apícola y el manejo de abejas nativas sin aguijón.
Su objetivo es claro: articular el conocimiento, la experiencia y el trabajo territorial de especialistas e instituciones para impulsar prácticas más eficientes y sustentables, asegurando que los avances científicos no se queden en los laboratorios, sino que lleguen directamente a los productores y comunidades que dependen de esta actividad.
Características Principales de abejas nativas sin aguijón
- Sin Aguijón: Tienen un aguijón vestigial, por lo que no pican.
- Origen: Son nativas de América, con gran diversidad en la Península de Yucatán, México, y otras zonas tropicales.
- Meliponicultura: La cría de estas abejas, o meliponicultura, es una tradición prehispánica, destacando la Melipona beecheii o «abeja sagrada maya».
- Miel Medicinal: Producen menos miel que las abejas convencionales, pero es muy valorada por sus propiedades medicinales, alto contenido de polifenoles y mayor capacidad antioxidante.
- Estructura: Almacenan miel y polen en estructuras llamadas potes, no en panales hexagonales típicos.
- Defensa: Algunas especies como Frieseomelitta nigra (Xik) usan resinas para defender sus colmenas.

🤝 Un esfuerzo nacional: ¿Quiénes la conforman?
La RIAM es coordinada por el Tecnológico Nacional de México (TecNM). Sin embargo, su verdadera fortaleza reside en su carácter colaborativo, integrando a un amplio espectro de instituciones de educación e investigación de alto nivel:
- Colegio de Postgraduados (Colpos): Aportando su vasta experiencia en ciencias agrícolas y el vínculo con el sector productivo.
- Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP): Participando activamente a través del Campo Experimental Edzná, con investigadores altamente calificados en temas apícolas y meliponícolas.
- Campus del TecNM: Con una amplia representación de planteles ubicados en regiones estratégicas como los Campus Mérida, Chiná, Tizimín, Conkal, Chetumal, Tlajomulco, del Valle de Oaxaca, de la zona Olmeca, el Instituto Tecnológico Superior de Carrillo Puerto, Calkiní y Champotón
📜 Más que miel: La importancia de las abejas nativas
La creación de la RIAM responde a una realidad ineludible: la apicultura y la meliponicultura representan mucho más que la producción de miel. Las abejas son guardianas de la biodiversidad, y las abejas nativas sin aguijón, conocidas como meliponas, son un tesoro biológico y cultural. En México se han identificado alrededor de 46 especies de meliponinos, un número que refleja la riqueza de este recurso natural en el país.
La miel de estas abejas posee propiedades antimicrobianas, antioxidantes y antiinflamatorias, utilizada tradicionalmente para aliviar la tos, cuidar la salud gastrointestinal e incluso favorecer la cicatrización de heridas.
La RIAM llega en un momento crucial. Datos oficiales indican que al cierre de 2025 México registró una producción de 60 mil 297 toneladas de miel y mil 139 toneladas de cera en greña. Sin embargo, la meliponicultura (cría y manejo de abejas de la tribu Meliponini es una práctica ancestral que se ha desarrollado principalmente en la cultura maya desde la época prehispánica, pero que durante la colonización y en años recientes ha enfrentado un grave riesgo de desaparecer.
Para enfrentar estos desafíos, la investigación científica cobra un papel fundamental, mediante el desarrollo de técnicas más sustentables y el estudio de enfermedades que afectan a las colmenas.

🌿 El vínculo con el territorio
Aunque la RIAM es una iniciativa nacional, encuentra un eco profundo en la realidad del sureste mexicano, donde la supervivencia de la abeja melipona es el termómetro directo de la salud de los ecosistemas. Proyectos como «Kaab Cuatro» en Yucatán ya trabajan en la recuperación de la meliponicultura y el modelo nativo de agricultura, reconociendo el profundo significado de la palabra kaab (tierra, abeja, colmena, miel, pueblo, región y mundo), que condensa la relación de interdependencia entre la colmena y el entorno.
📈 Panorama y oportunidades
A pesar de las dificultades, la apicultura mexicana tiene un horizonte positivo. La demanda global de miel natural sigue creciendo, y México es el octavo productor mundial y el tercer exportador.
La zona centro, aunque no es la de mayor volumen, destaca por la calidad de su miel de flores silvestres y por su cercanía a los principales centros de consumo (CDMX, Querétaro, Guadalajara).
Además, iniciativas como la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Polinizadores buscan posicionar a las abejas como un eje de la política agroambiental.
Una apicultura fuerte no es solo buena para los apicultores: es buena para todos los que comemos.
🐝 Conclusión: el futuro se construye colmena por colmena
Las abejas nos enseñan una lección fundamental: la colaboración sostiene la vida. Así como ellas trabajan en comunidad, los productores, científicos, gobiernos y consumidores debemos articular esfuerzos para protegerlas.
En el centro de México, la apicultura está en una encrucijada. La sequía, los químicos y la pérdida de hábitat son amenazas reales. Pero también lo son la innovación tecnológica, los programas públicos y el creciente interés de los consumidores por lo sustentable.
Escribir sobre abejas es, en el fondo, escribir sobre nuestro propio futuro.