Guía para entender y cuidar un sistema NFT

Si llegaste a este artículo porque escuchaste hablar de hidroponía, o porque tienes un invernadero y te interesa producir fresas sin suelo, quiero empezar por lo más básico. La hidroponía es una forma de cultivar plantas usando agua con nutrientes en lugar de tierra. Dentro de ella, el sistema NFT, por sus siglas en inglés Nutrient Film Technique, o técnica de película nutritiva, es uno de los más utilizados para cultivos ligeros como lechugas, hierbas aromáticas y fresas.

Consiste en canales por los que circula una fina película de solución nutritiva, y las raíces quedan suspendidas dentro de esos canales, tomando de ahí el agua y los minerales que necesitan. Cuando esto se hace dentro de un invernadero, se pueden controlar mejor la temperatura, la humedad y la protección frente a plagas y lluvias, lo que permite producir durante más tiempo y con mayor limpieza.


Recientemente construí e instalé un sistema hidropónico híbrido entre NFT y un sistema de lámina profunda estructurado en diez módulos para un total de 600 plantas de fresa en el invernadero de un cliente. Este artículo nace de esa experiencia. Quiero que le sirva a él como una guía de acompañamiento para el cuidado diario, y también deseo que cualquier persona que llegue a estas páginas entienda de qué se trata, cómo funciona y qué necesita un cultivo así para desarrollarse bien.

Un sistema pensado para retener una pulgada de solución

Una de las particularidades de este sistema es que los reductores colocados en los tubos hacen que la solución nutritiva permanezca retenida aproximadamente una pulgada dentro de los canales. Eso no es un detalle menor. Esa lámina de líquido constante ayuda a que las raíces tengan siempre humedad disponible y reduce la necesidad de estar encendiendo la bomba muchas veces al día. En lugar de depender de ciclos de circulación muy frecuentes, el sistema mantiene una reserva que las raíces pueden aprovechar incluso cuando la bomba está apagada. Esto es especialmente útil en las primeras etapas, cuando las plantas aún son pequeñas y necesitan un ambiente estable.

Los primeros días: estolón que necesitan riego de apoyo

Ahora mismo, los estolones acaban de ser colocadas en sus canastillas, sembradas en sustrato. En esta fase, las raíces todavía no han colonizado el canal y no alcanzan la película nutritiva del fondo. Por eso, el riego de apoyo desde la parte superior es fundamental. No se trata de inundar el sustrato, sino de mantenerlo uniformemente húmedo, nunca encharcado, hasta que las raíces comiencen a asomarse por debajo de la canastilla y empiecen a buscar la solución por sí mismas.

Muchas investigaciones en fresa hidropónica sugieren que los riegos con fertilizante se inicien alrededor del séptimo día después del trasplante, cuando la planta ya se ha adaptado y las raíces comienzan a responder. Antes de ese momento, un riego ligero y frecuente con agua sola o con una solución muy diluida es suficiente para evitar el estrés hídrico. La clave está en observar: si el sustrato se ve oscuro y las hojas mantienen turgencia, vas bien. Si notas que las hojas pierden firmeza o el sustrato se seca demasiado entre riegos, puedes aumentar ligeramente la frecuencia.

La solución nutritiva: pH, conductividad y renovaciones

La solución nutritiva para fresa en NFT suele manejarse con un pH entre 5.5 y 6.5, y una conductividad eléctrica que ronda entre 1.2 y 2.0 dS/m. Durante las primeras semanas, cuando las plantas son pequeñas, es prudente mantener la concentración en el extremo más bajo de ese rango, alrededor de 1.2 a 1.5 dS/m, porque las raíces jóvenes son más sensibles a la salinidad. A medida que la planta crece y comienza la floración, puedes subir gradualmente hacia 1.8 o 2.0 dS/m, especialmente porque la fresa demanda bastante nitrógeno y potasio durante la fructificación.

Sobre las renovaciones de solución, no hay una regla única que sirva para todos los invernaderos. En un estudio reciente con sistema NFT para fresa, se realizaron cinco cambios de solución a lo largo de todo el ciclo, monitoreando pH y conductividad cada vez. En otro trabajo, la renovación se hizo cada veinte días. Mi recomendación para este caso es que se midan pH y conductividad al menos dos veces por semana, y que se renueve parcialmente, entre un veinte y un treinta por ciento del volumen, cada quince días, o antes si se nota que la conductividad sube demasiado o el pH se desestabiliza. Recuerda que el agua de reposición debe ser de buena calidad, baja en bicarbonatos, para no alterar el equilibrio.

El clima del invernadero: fresco de día, fresco de noche

La fresa es un cultivo de clima templado y eso se refleja en sus preferencias dentro del invernadero. Durante el día, la temperatura ideal oscila entre 20 y 25 °C, mientras que por la noche puede descender hasta 10 o 12 °C sin problema. De hecho, esas noches frescas son beneficiosas porque favorecen la acumulación de azúcares en el fruto y mejoran su sabor. Si el invernadero tiende a calentarse por encima de 28 °C, conviene activar ventilación cruzada o usar mallas de sombra, porque el exceso de calor provoca deshidratación y reduce la producción.

La humedad relativa es otro factor que merece atención. Los valores recomendados están entre 60 % y 70 %. Por debajo de ese rango, las plantas transpiran en exceso y pueden sufrir estrés; por encima, especialmente si se combina con temperaturas suaves, se crean las condiciones perfectas para enfermedades fúngicas como la botritis. Una buena ventilación, sobre todo al atardecer, ayuda a evitar que la humedad se acumule durante la noche.

Polinización: un paso que no puedes saltarte

Cuando las primeras flores aparezcan, hay que prestar especial atención a la polinización. En un invernadero cerrado, sin insectos, las fresas pueden formar frutos deformes o simplemente no cuajar. La solución más eficaz y probada en México es introducir abejorros del género Bombus ephippiatus.
Manual de Buenas Prácticas para el uso de Abejorros : Este es probablemente el documento más relevante y actual. Lo publica el gobierno de México y es una guía directa para el manejo de abejorros. En él, B. ephippiatus aparece junto a B. huntii como una de las dos especies nativas de mayor interés comercial. Un dato clave es que el manual menciona que, según un informe de CONABIO, se está considerando un plazo hasta el año 2026 para prohibir el comercio de especies exóticas en el país, lo que refuerza la importancia de desarrollar el manejo de especies nativas.


Los estudios demuestran que las hileras polinizadas por abejorros producen el doble de frutos comerciales y con mejor forma que aquellas sin polinizadores. Si no se pueden conseguir abejorros, se puede recurrir a métodos manuales suaves, como pasar un pincel pequeño por el centro de cada flor, o incluso usar un soplador de aire que genere una corriente controlada que mueva el polen.

Polinización con soplador de aire

Cuando las flores de la fresa comienzan a abrirse, la polinización se convierte en una tarea decisiva dentro del invernadero. Una alternativa muy práctica es el soplador de aire, también conocido como soplador de viento. Un soplador que trabaje a baja aceleración genera el flujo exacto para agitar los pétalos y liberar el polen de manera uniforme, sin maltratar la flor. Además, los dispositivos mecánicos como las mochilas sopladoras o los sopladores manuales permiten recorrer grandes filas de cultivo mucho más rápido que el trabajo manual con pincel o varita vibratoria, lo que en un sistema hidropónico de muchas plantas se traduce en un ahorro de tiempo muy valioso. La frecuencia ideal es pasar el soplador una o dos veces por semana. Y el horario correcto es entre las 9:00 y las 10:00 de la mañana, cuando el sol ya abrió las flores pero todavía no hace demasiado calor. En ese momento el polen se libera con facilidad y las flores tienen el resto del día para completar la fecundación.

Un ojo atento al oxígeno y a las raíces

Hay un tema que quizá no sea urgente ahora, pero que conviene tener presente desde el principio, porque este sistema NFT con retención de agua es especialmente sensible a él. La fresa es una planta extremadamente sensible a la falta de oxígeno en la zona radicular. Cuando las raíces se desarrollan y forman una maraña densa dentro del canal, esa lámina de solución que tanto ayuda al principio puede convertirse en un problema si el agua no se renueva con suficiente frecuencia o si la temperatura del líquido sube demasiado.

La deficiencia de oxígeno disuelto no solo frena el crecimiento, sino que debilita las defensas de la planta y abre la puerta a patógenos como Pythium, un hongo que causa pudrición radicular y que ha sido señalado como uno de los grandes obstáculos históricos del cultivo de fresa en NFT.

Para prevenirlo, hay que vigilar que la solución no se estanque demasiado. Los ciclos de circulación, aunque sean pocos, deben ser suficientes para renovar el agua en todos los canales. Si se nota que el líquido se calienta mucho en verano, conviene considerar la posibilidad de enfriar el depósito o de aumentar ligeramente la frecuencia de circulación en las horas de más calor. Y si alguna vez aparecen raíces oscuras, blandas o con mal olor, hay que actuar rápido: retirar la planta afectada, desinfectar el canal y revisar los parámetros de la solución.

La producción de fresa en el Estado de México, y por extensión en el Valle de Toluca, se organiza en dos temporadas principales a lo largo del año.

La primera temporada de producción va de abril a junio. Durante este periodo se obtiene la cosecha principal, y es seguida por una fase de propagación vegetativa, donde la planta se enfoca en producir estolones (nuevas plantas) de junio a septiembre.

La segunda temporada de producción se extiende de octubre a enero. Esta es una época muy importante porque las condiciones climáticas de la región, con días más cortos y frescos, favorecen la floración y el desarrollo del fruto. De hecho, los primeros cortes de fresa suelen comenzar en noviembre y se prolongan hasta abril o mayo. Los meses de febrero, marzo y abril son particularmente relevantes porque es cuando hay un mayor flujo comercial de la fruta.

🗓️ Cómo planificar tu siembra en Toluca

Para que tu sistema hidropónico NFT de 600 plantas tenga una producción óptima y coincida con estas temporadas, la recomendación es planificar el trasplante de los estolones entre agosto y octubre. Si inicias el cultivo en estos meses, la cosecha estará lista para los meses de mayor demanda, que son de noviembre a marzo.

Muchos productores hidropónicos en México suelen iniciar el cultivo entre mayo, junio y julio, aprovechando el inicio de la temporada de lluvias y así obtener la cosecha justo para noviembre o diciembre. Esta es una estrategia excelente para tu cliente, ya que le permitiría tener fruta en el mercado en una época de buenos precios.

🌡️ La ventaja del invernadero en Toluca

Toluca tiene un clima templado con una temperatura media anual que ronda los 12.4°C, y el mes más frío es enero, con temperaturas que pueden bajar a 9°C. Este clima fresco es ideal para la fresa, ya que las temperaturas nocturnas entre 10 y 12°C son perfectas para que la planta acumule azúcares y el fruto desarrolle un mejor sabor.

El contar con un invernadero es una gran ventaja, porque te permite proteger el cultivo de las heladas frecuentes (pueden presentarse entre 80 y 100 días al año) y de las granizadas, que son un riesgo en la zona. Así, el sistema NFT que instalaste puede mantener un ambiente mucho más estable y controlado, lo que se traduce en una producción más segura y de mayor calidad durante las temporadas clave.

Cómo planificar la renovación de las plantas y la continuidad de la producción en tu invernadero.

Quiero empezar por lo esencial: la fresa es una planta perenne, es decir, que en condiciones naturales puede vivir varios años. Sin embargo, en un sistema productivo como este, lo que buscamos no es que la planta viva eternamente, sino que nos dé su mejor rendimiento durante el mayor tiempo posible. Ahí es donde entra el concepto de ciclo de vida útil o ciclo productivo.

En un sistema hidropónico como el que estamos platicando, la vida útil de una planta de fresa puede extenderse bastante más que en el suelo. Mientras que en cultivo tradicional muchos productores renuevan cada año por problemas de enfermedades del sistema radicular, en hidroponía, al estar libre de contaminación del suelo, la planta puede aprovecharse hasta por dos o tres años. Incluso hay referencias que hablan de que la plantación se realiza cada dos años, a diferencia de cada año en el sistema tradicional.

Ahora bien, ¿cómo se traduce eso en la práctica para nuestro sistema NFT híbrido? Lo primero es entender que dentro de ese gran ciclo de vida hay varias fases bien diferenciadas. La primera es la de establecimiento y crecimiento vegetativo, que es la que viviremos al principio. Durante esta etapa, que puede durar entre cuatro y ocho semanas, la planta desarrolla su sistema radicular, produce hojas y se prepara para florecer. Aquí es clave el riego de apoyo que haremos y la paciencia para no forzar la planta antes de que sus raíces estén listas.

Después viene la fase de floración y fructificación, que es la que nos interesa desde el punto de vista productivo. En variedades de día neutro, que son las más recomendables para invernadero porque florecen independientemente de la duración del día, la producción puede ser continua durante varios meses. Algunos estudios con variedades como Albión y San Andreas, cultivadas en invernadero hidropónico durante ciclos consecutivos, han demostrado que el rendimiento comercial se mantiene e incluso puede aumentar en años posteriores si se maneja bien la renovación del material vegetal y se usan plantas de raíz desnuda que regeneran su sistema radicular de forma vigorosa.

Entonces, ¿cuál sería el ciclo ideal para este caso? Mi recomendación, pensando en la sostenibilidad del sistema y en la calidad de la fruta, es manejar ciclos productivos de aproximadamente dieciocho a veinticuatro meses por planta. Es decir, plantar una vez y mantener esa misma planta en producción durante ese periodo, con los cuidados adecuados de poda, renovación de sustrato si fuera necesario y monitoreo constante de la sanidad radicular. Al cabo de esos dos años, lo más probable es que la planta empiece a mostrar signos de agotamiento: menor tamaño de fruto, menor número de flores, raíces más leñosas o con síntomas de deterioro. En ese momento, conviene programar la renovación del cultivo, que idealmente debería coincidir con la temporada de menor demanda o de precios más bajos, para no afectar tus ingresos.

Hay un punto que quiero que tengas muy presente, y que es específico del sistema NFT híbrido con retención de agua. A medida que pasan los meses, las raíces de la fresa forman una maraña densa y fibrosa que va ocupando el canal. En ciclos de producción de seis meses o más, esa maraña puede reducir el espacio efectivo dentro del tubo, aumentar la resistencia al flujo y crear zonas donde el oxígeno disuelto se agota, lo que favorece la aparición de pudriciones radiculares. Por eso, en sistemas NFT con fresas, muchos productores prefieren no estirar demasiado el ciclo y renovar la planta al finalizar la cosecha principal, antes de que la raíz se vuelva un problema.

Entonces, aterrizando todo esto, el ciclo ideal que te propongo es el siguiente. Piensa en un ciclo de vida útil de dos años como horizonte máximo, pero con una renovación escalonada si es posible, para no quedarte sin producción de golpe. Dentro de ese marco, la fase de establecimiento puede tomar de cuatro a ocho semanas, la fase de producción fuerte se extiende durante los meses de mayor demanda —que en Toluca son de noviembre a marzo— y luego viene una fase de mantenimiento y renovación parcial, donde podas las plantas más agotadas y dejas las más vigorosas para un segundo ciclo corto. Al cabo de esos dos años, haces el cambio total y comienzas de nuevo con estolones frescos.

Este manejo te permite aprovechar la ventaja de la hidroponía de extender la vida de la planta sin los riesgos del suelo, pero sin llegar al extremo de tener un sistema lleno de raíces viejas que comprometan la oxigenación y la sanidad. Es un equilibrio entre productividad, sanidad y practicidad, que es justamente lo que un sistema como este necesita para rendir bien temporada tras temporada.

Por qué las raíces pueden convertirse en un problema

En un sistema NFT, cuando el ciclo de producción se alarga, las raíces de la fresa forman una maraña densa y fibrosa que puede ocupar una parte importante del canal. Esa acumulación de raíces, llamada “root mat”, tiene dos efectos negativos. Primero, reduce el espacio por donde circula la solución nutritiva, aumentando la resistencia al flujo y creando zonas donde el agua se estanca. Segundo, y más importante, esa maraña consume oxígeno y dificulta la oxigenación pasiva de la lámina nutritiva, lo que puede llevar a condiciones de hipoxia que dañan la integridad de las membranas radiculares y abren la puerta a patógenos como Pythium. En definitiva, un exceso de raíces viejas y aglomeradas no solo no ayuda a la planta, sino que puede convertirse en su principal enemigo.

Qué se puede hacer: poda de mantenimiento

La poda de raíces en hidroponía es una práctica reconocida para mantener la eficiencia del sistema. Consiste en eliminar selectivamente partes del sistema radicular para mejorar la absorción de nutrientes, la disponibilidad de oxígeno y el rendimiento general del cultivo. La lógica es sencilla: las raíces no absorben nutrientes de manera uniforme en toda su estructura; la mayor parte de la absorción ocurre en las puntas activas. Cuando esas puntas quedan atrapadas dentro de una masa densa de raíces, quedan rodeadas de solución ya empobrecida, sin acceso a nutrientes frescos.

En este sistema, con retención de agua en los canales, esta práctica puede ser útil, pero hay que hacerla con mucho cuidado. Lo que se busca no es un corte drástico, sino un mantenimiento ligero que abra espacio y permita que el agua y el oxígeno circulen mejor.

Cómo hacerlo sin dañar la planta

Si decides podar raíces durante el ciclo productivo, hay varias reglas que conviene seguir. La primera es que la planta debe estar sana y no mostrar signos de estrés. El momento ideal suele ser por la tarde o al atardecer, para que la planta tenga toda la noche para recuperarse. La herramienta debe estar limpia y desinfectada, porque cualquier corte es una puerta de entrada para hongos y bacterias. Y lo más importante: nunca se debe eliminar más del 15% de la masa radicular total, ya que un corte excesivo puede provocar un shock difícil de recuperar.

Lo que se puede cortar son las raíces que estén marrones, negras o con aspecto viscoso, así como las que estén creciendo de forma desordenada y obstruyendo el canal. Las raíces sanas son blancas o de color crema claro y firmes al tacto. Si al revisar las raíces notas que están resbaladizas o desprenden mal olor, eso indica pudrición y hay que eliminarlas cuanto antes. La poda en este caso no es una opción estética, sino una medida sanitaria.

La advertencia que no puedo dejar de darte

Hay un dato que quiero que tengas muy presente, y es que la poda de raíces en fresa no es una práctica que se pueda hacer a la ligera. Los estudios sobre renovación de fresa han demostrado que cuando se combina una defoliación con una poda de raíces después de la cosecha, la mayoría de las plantas mueren. Esto significa que la planta, en ese momento de agotamiento, no tiene energía suficiente para recuperarse de ambas agresiones al mismo tiempo. La conclusión es clara: si vas a podar raíces, no lo hagas justo después de una poda severa de hojas, y no lo hagas en plantas que ya están debilitadas por el final del ciclo.

Para terminar, un pensamiento

Este sistema fue construido con una idea muy clara: mantener la humedad adecuada sin depender de la electricidad de forma constante, y darle a las raíces un ambiente estable desde el primer día. Eso habla de que la hidroponía no es solo tecnología, sino también observación y adaptación.

Las fresas van diciendo lo que necesitan: hojas firmes, raíces blancas y abundantes, flores que cuajan y frutos que engordan son las señales de que el camino va bien. Durante estas primeras semanas, la paciencia y la medición regular serán las mejores herramientas. Después, el sistema irá encontrando su ritmo, y tanto nuestros clientes como cualquier persona que se acerque a este cultivo podrán ver cómo un buen diseño y un cuidado atento se traducen en plantas sanas y frutos de calidad.

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