5 joyas mexicanas que no necesitan tierra


🌿Decora tu hogar con plantas en agua

¿Te imaginas llenar tu casa de verde sin una sola mancha de tierra? Cultivar plantas en agua es una de las formas más limpias, decorativas y sencillas de conectar con la naturaleza dentro de casa. Un frasco de vidrio, agua limpia y un rincón iluminado son suficientes para crear un pequeño jardín acuático que, además de purificar el ambiente, le da un toque moderno y artesanal a cualquier espacio.

En México tenemos la suerte de convivir con especies que se adaptan de maravilla a la vida en agua. Hoy te voy a contar cómo decorar tu hogar con cinco de ellas, elegidas por su belleza, resistencia y sus nombres tan nuestros. Te explicaré cómo colocarlas correctamente en su recipiente, dónde ubicarlas en casa y todos sus cuidados, con recomendaciones prácticas para que luzcan espectaculares.


1. Teléfono (Epipremnum aureum)

También conocido como potos, pothos o potus.

Es el clásico de las plantas en agua. La llamamos teléfono por sus tallos colgantes que trepan por cualquier lado, ¡como un cable interminable! Es originaria del sudeste asiático, pero ya es tan mexicana como los besos de abuela.

Cómo colocarla en su recipiente:
Corta un tallo sano justo debajo de un nudo (esa rayita de donde salen raíces aéreas) y retira las hojas inferiores. Coloca el esqueje en una botella de vidrio, de boca no muy ancha, y asegúrate de que solo los nudos queden sumergidos. Las hojas deben estar siempre fuera del agua para que no se pudran. Puedes usar desde un frasco de mermelada hasta una probeta decorativa; los tallos colgantes quedan preciosos sobre un mueble alto o en un estante de cocina.

Lugar ideal en casa:
Luz indirecta brillante. Perfecta sobre un librero, en la repisa de la ventana con cortina translúcida o en una esquina de la sala donde reciba claridad sin sol directo. Tolera baños con luz natural, aunque crecerá más lento.

Cuidados y recomendaciones:

  • Cambia el agua cada 7 a 10 días, o antes si se ve turbia.
  • Si el agua de tu grifo tiene mucho cloro, déjala reposar 24 horas o usa agua filtrada.
  • Agrega dos gotitas de fertilizante líquido para plantas de interior una vez al mes durante primavera y verano.
  • Si ves que las raíces se vuelven marrones y blandas, corta la parte dañada y lava bien el recipiente.


2. Lazo de amor o cinta (Chlorophytum comosum)

En algunas regiones también le dicen malamadre, aunque ese nombre lo comparte con otras suculentas.

Esta planta de hojas arqueadas, verdes con bordes blancos, es una fábrica de hijuelos: pequeñas réplicas que cuelgan como si fueran medallitas. Eternamente generosa, perfecta para principiantes.

Cómo colocarla en su recipiente:
Lo mejor es usar uno de esos hijuelos que la planta madre produce en sus largos tallos. Elige uno que ya tenga tres o cuatro hojitas y, si se alcanza a ver, botoncitos de raíz. Colócalo en un jarrón de cuello estrecho (por ejemplo, una botella de vidrio reciclada tipo Topo Chico) para que las hojas hagan roseta en la boca y solo la base toque el agua. Nunca sumerjas el centro de la planta, solo las raicillas.

Lugar ideal en casa:
Le encanta la luz brillante pero nunca el sol directo sobre las hojas. Queda preciosa como centro de mesa en el comedor, en una esquina del baño con ventana o sobre un pequeño aparador en la entrada. Si la pones en la cocina, agradece la humedad ambiental.

Cuidados y recomendaciones:

  • Cambio de agua cada 5 a 7 días. Agua reposada o de lluvia es lo que más le gusta.
  • Si las puntas de las hojas se secan, es señal de demasiado cloro o ambiente muy seco; pulveriza ligeramente las hojas con agua sin cal.
  • Abona cada 6 semanas con la mitad de la dosis recomendada para plantas en tierra.
  • Sus raíces se pondrán gruesas y carnosas, así almacenan agua. No te asustes si parecen pequeñas zanahorias, ¡es normal!


3. Costilla de Adán (Monstera deliciosa)

Se le conoce también como cerimán. Es una planta 100% mexicana, originaria de las selvas del sur.

Sus enormes hojas perforadas tienen un aire selvático súper elegante. Poca gente sabe que una monstera joven puede vivir años en agua, y ver cómo se desarrollan sus raíces aéreas es un espectáculo hipnótico.

Cómo colocarla en su recipiente:
Elige un esqueje con al menos una hoja, un nudo visible y, si es posible, una raíz aérea. Coloca el tallo en un florero amplio y de base pesada porque, al crecer, la planta se vuelve alta y puede volcar. Sumerge solo el nudo y la punta de la raíz aérea; deja el resto al aire. Los recipientes cilíndricos de vidrio reciclado, estilo botellón, son perfectos porque permiten que las raíces se expandan.

Lugar ideal en casa:
Luz brillante indirecta para que las hojas desarrollen esos característicos agujeros. La esquina junto al sofá, el recibidor o un estudio con mucha claridad. No la pongas en pasillos oscuros: sin luz, las hojas nuevas saldrán pequeñas y sin agujeritos.

Cuidados y recomendaciones:

  • Agua limpia cada semana. Las raíces aéreas que quedan fuera se pueden pulverizar.
  • Abono muy diluido cada 4 semanas en temporada de crecimiento.
  • Limpia las hojas grandes con un trapo húmedo para que respiren bien.
  • Si decides pasarla a tierra cuando ya es adulta, no habrá problema; es agradecida y resistente.


4. Matalí o amor de hombre (Tradescantia zebrina)

Conocida también como cucaracha (por lo resistente) o hierba de la culebra en el sureste.

Originaria de México y Centroamérica, sus hojas listadas de morado, verde y plata son una auténtica joya colgante. Crece rapidísimo y tiñe cualquier espacio con sus tonos vibrantes.

Cómo colocarla en su recipiente:
Corta una ramita de unos 10 cm, justo abajo de un nudo, y quita las hojas de la base. Mete el tallo en un recipiente estrecho con agua limpia; en menos de una semana echará raíces blancas. Lo típico es usar botellitas pequeñas, frascos de especias o incluso tubos de ensayo decorativos montados en una tabla de madera. Así puedes crear una composición de varios esquejes a distintas alturas.

Lugar ideal en casa:
Le gusta la luz indirecta abundante; si no recibe suficiente claridad, el envés morado perderá intensidad. Queda divina colgando en una repisa de la cocina, en el marco de una ventana orientada al oriente o sobre un escritorio con lámpara de luz día. Evita las corrientes de aire frío.

Cuidados y recomendaciones:

  • Cambia el agua cada 5 días, porque las hojas a veces sueltan pelusilla.
  • Pellizca las puntas largas para que la planta se ramifique y no se quede “pelona”.
  • No necesita fertilizante frecuente; con una gotita de abono líquido al mes basta.
  • Si ves hojas amarillas en la base, solo retíralas y asegúrate de que no toquen el agua.


5. Singonio o cabeza de flecha (Syngonium podophyllum)

También le dicen planta flecha por la forma juvenil de sus hojas.

Otro regalo de las selvas mexicanas y centroamericanas. El singonio enamora por sus hojas en forma de corazón alargado que van cambiando conforme madura. En agua es de lo más fácil y decorativo; existe en variedades verdes, rosadas o variadas.

Cómo colocarla en su recipiente:
Toma un corte de tallo con dos o tres nudos y al menos una hoja. Colócalo en un vaso o jarrón transparente de boca mediana. Sumerge los nudos desnudos (sin hojas) y mantén el resto al aire. Los singonios se prestan para combinar varios esquejes en un mismo frasco, creando un mini follaje tupido y vistoso. Un truco bonito es usar piedras de río en el fondo para dar estabilidad y que las raíces se anclen.

Lugar ideal en casa:
Luz tamizada: la ideal para el alféizar de una ventana que reciba sol suave o detrás de un visillo. También prospera en interiores bien iluminados, como una sala con tragaluz o un baño con ventana amplia. No soporta el sol directo intenso, que quema sus hojas delicadas.

Cuidados y recomendaciones:

  • Agua renovada cada semana, preferentemente reposada.
  • Fertilización suave, igual que las anteriores: una vez al mes con la dosis mínima.
  • Si las hojas se tornan amarillas y las raíces huelen mal, reduce la cantidad de agua en el recipiente y asegúrate de que la corona no esté sumergida.
  • Puedes guiarlo con un pequeño tutor o dejarlo colgar libremente; en agua tiende a ser trepador o colgante según el soporte que le des.

  • Recipientes con historia: reutiliza botellas de vidrio de refrescos mexicanos, frascos de café, garrafitas de barro vidriado (pon un vaso de vidrio dentro) o incluso bombillas de filamento quemado como terrarios acuáticos.
  • Composiciones a distintas alturas: coloca tres frascos de diferentes tamaños sobre una bandeja de madera, como un minijardín en la mesa de centro.
  • Piedras de río y conchitas: añade piedras decorativas en el fondo para anclar los esquejes y darles un toque zen.
  • Etiquetas con amor: escribe el nombre común y la fecha del esqueje en una tarjetita de papel reciclado; es un detalle encantador si regalas plantas.
  • Nunca sumerjas hojas ni coronas. Solo raíces y la parte baja del tallo deben tocar el agua.
  • El agua ideal: de lluvia, filtrada o reposada 24 horas. El cloro es el enemigo silencioso.
  • Luz sin exagerar: todas aman la claridad, pero el sol directo calienta el agua y cuece las raíces.
  • Abono muy medido: un exceso quema las raíces; mejor quedarse corta que pasarse.
  • Observa y mima: cada semana dedica cinco minutos a revisar el agua, oler las raíces y retirar hojas viejas. Esos pequeños rituales conectan y relajan.

Decorar con plantas en agua es un camino de regreso a lo simple. No necesitas un jardín, ni macetas caras, ni experiencia previa. Solo una ventana, un frasco y ese primer esqueje que quizá te regale una vecina o encuentres en el mercado. Dale una oportunidad a estas cinco bellezas mexicanas y verás cómo tu hogar se llena de vida, transparencia y color.

¿Ya elegiste con cuál vas a empezar? 🌿💧

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